
El viento ondeaba tu cabello como la marea juega con el agua y la sal. Las presiones del mundo parecían desvanecer y el corazón latía más fuerte que nunca.
Un ave lanzó el llamado mientras planeaba por el azul del infinito, disipando los olores, congregando la luz. Las estrellas sonrieron y las hojas asintieron ante la duda.
Un respiro, un parpadeo y el salto.
Despertaste agitado.
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