domingo, 25 de septiembre de 2011

papEL


En sus ojos vi el reflejo del presente y me gustó.
Me gustó verme ahí parado frente al viento,
con el sol en el rostro y casi sin aliento.
En su voz, en sus besos, en su cuerpo y su saber.

Pretendí el futuro y entre sueños me vi contento.
Mirando el océano, sin ningún contratiempo.
En sus manos olvidé el pasado y me encantó.
Tranquilo, con el corazón acelerado. Me gustó.

Las bugambilias susurraron su nombre,
pero el viento no dejó que lo escuchara.
El agua me enseñó su reflejo y a través de ella entendí:
su corazón era de nadie, sus ojos, su adiós también.

El reflejo poco a poco se desvaneció en las ondas.
El olvidó fue llevándose el sonido de su voz.
En algún lugar del cielo se perdió su nombre
y no quedó más que la imagen de su rostro en el papel.


(inspirado en la sensación de no pertenecer a un tiempo determinado. de sólo estar de paso. de no poder pertenecer a nadie)

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