domingo, 1 de enero de 2012

Solo



El polvo de estrellas se desvanece de nuestros hombros.
La luna deja ya de alumbrarnos con su manto.
Soy sólo yo. Sólo es mi llanto.


La magia de los árboles agrieta el curso de su cause. 
La llama mece su repudio y su látigo nos da alcance.
Sólo estás tu. Ya no hay balance.


Las nubes ya no enfrían sus espasmos ni rugidos.
El color de tus mejillas se pierde entre estallidos.
Sólo estoy yo. Sólo un latido.


El viento se me escapa entre los labios y los dedos.
El amor desaparece de tus ojos y ya no puedo.
Ya no estás tu. Siento que muero.


(inspirado en el sin-sabor de una tarde melancólica)

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