Hoy desperté y sonreí. Simplemente sonreí.
Sin motivos, ni razones. Sin disculpas, sin temores.
La luz se colaba entre las persianas.
El olor a margaritas, por una ranura en la ventana.
Bastó y sentí un suspiro viajando por mi ser.
Lo contuve y por un segundo sentí alegría y esperanza infinita.
El sueño me trajo de vuelta al recuerdo.
Hoy simplemente me siento agradecido.
Sonrío.
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