
La sonrisa es un incierto en el rostro de Mariel.
Una búsqueda de paz y de ilusión no concretada.
Un poder y potencial que se proyectan al espacio
y que preocupan en los sueños a su madre y su tutor.
La sonrisa de Mariel es un abrupto en el camino de la vida.
La sorpresa, la inconciente y la corniza de un vistazo
a la pura libertad contenida en sus costillas.
Un amor que el corazón ya siente y su cerebro aún no comprende.
La sonrisa de Mariel es un esclavo y un cautivo de la torre.
Prisionero que se torna en la luz que guía mi misión.
Es el todo, es el sabio, es la anciana...
Es la fuente de la misma creación.
La sonrisa de Mariel es toda suya y toda mía.
Enteramente fresca y fulgurante de pasión.
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